El Intento: La fuerza que te conecta con el universo

¿Qué es el Intento?

Así como el hombre común se relaciona con el mundo a través de su razón, el guerrero, en cambio, lo hace a través de su voluntad. Para los Toltecas, el Intento es una fuerza inmensurable e indescriptible que está presente en todo lo que existe en el Universo, es el poder en el que el Universo se apoya, es la fuerza que da foco a todo y hace que el mundo ocurra.

Dicha fuerza se manifiesta en cada uno de nosotros como intención, deseo, voluntad; es la fuerza omnipresente que nos hace percibir. Todo cuanto existe en el Cosmos está enlazado, ligado a esa fuerza por un vínculo de conexión.   La gran falla colectiva es el vivir nuestras vidas sin tomar en cuenta esa conexión.

Hay dos términos que los Toltecas ya acuñaban, y que por sí mismos evocan dos fuerzas internas que todos, en menor o mayor medida conocemos: la Atención y la Voluntad. 

 
Lo llamaron Intento y la describieron como guiar la voluntad, o guiar intencionalmente la energía del alineamientoEl intento es la sintonía de nuestra atención con la conciencia cósmica, la cual transforma nuestros deseos en la manifestación del Universo”
 

El intento es la fuerza omnipresente que nos hace percibir, es la atención sostenida. El objetivo final de los toltecas es alcanzar un estado de conciencia total y ser capaces de experimentar todas las posibilidades perceptuales que están a disposición del hombre. Este estado de conciencia implica una forma alternativa de morir.

La conciencia de Ser es el producto de la constante presión que ejercen las emanaciones exteriores sobre las interiores y se requiere un considerable grado de propósito y determinación para la utilización del intento. El intento es esa fuerza que existe en el Universo, pero que no está a la disposición de propósitos mundanos o para acciones grotescas nacidas de la vida ordinaria.

Cuando el intento se funde con el guerrero, lo transforma en una fuerza pura, que los videntes llaman Voluntad.

¿Como se invoca al Intento?

El manejo del intento empieza con un comando dado a uno mismo. Expresar en voz alta el intento de uno es la forma más simple y directa. Pero al intento se llama para realizar acciones que tienen que ver con el Espíritu, con lo abstracto. No esta a disposición del ego o la ignorancia.

Intentar: es desear sin estar deseando, hacer sin estar haciendo. Es tener, sin un pensamiento, una determinación silenciosa; porque solo en el silencio se escucha al espíritu.

Manifestación del Intento

Los toltecas comienzan el despertar del intento realizando una única acción “deliberada, precisa y mantenida”. La repetición de ese acto durante el tiempo suficiente produce un intento inflexible. Aferrándonos a un intento, lo sacamos a la luz. A esto se le suele llamar “manifestar” o llevar un propósito u objetivo a la conciencia. Desde la perspectiva tolteca, la manifestación consiste en alinear nuestra energía con la energía del objetivo. Este alineamiento produce la percepción del objetivo.

El intento es la clave de todas las fases del alineamiento de energía


La manifestación es un proceso que va de momento a momento. En cada momento equilibramos lo conocido y lo desconocido. Habitualmente, esta relación es tan endeble que sólo percibimos nuevos potenciales si encajan con nuestro mundo conocido. Por eso solemos reducir automáticamente nuestro potencial y por eso también necesitamos un intento inflexible que saque el punto de encaje de su zona de comodidad. Es decir, únicamente con un propósito así podemos salir deliberadamente de nuestros pensamientos y comportamientos habituales que mantienen el punto de encaje fijado en su lugar y llegar a percepciones nuevas y transformadoras.

En lugar de utilizar el diálogo superficial y los conjuros, los toltecas del tercer ciclo aprendieron a emitir mandatos utilizando el intento mismo.  Como resultado de su silencio interno, sus mandatos fueron libres de combinarse con los del universo. Cuando esta combinación tiene lugar, uno ha manifestado su objetivo.

El intento está disponible para todo el mundo, pero sus mandatos sólo pertenecen a quienes lo exploran. Son aplicables a la manifestación de cualquier cosa, pero la tendencia fundamental es la de manifestar conexiones más profundas con el espíritu. Para tener éxito hay que dar al espíritu un control completo sobre la propia vida sin perder el auto control.

Hay una serie de indicadores que nos señalan si estamos en la pista adecuada; podemos sentir que algo encaja en su sitio o podemos tener la sensación de que la energía se coagula. Al principio, la búsqueda puede parecer vaga, puedes sentir que no entiendes nada de todo de esto, pero con cada giro del camino cultivas un poco más la fuerza de tus actitudes y propósitos.

Qué tan rápido se manifieste lo que pidas dependerá únicamente de qué tan limpio esté tu vínculo con esa fuerza creadora. Ese camino se ha llamado por milenios el “Camino Tolteca” o “Camino del Guerrero”,  y a los que se atreven a transitarlo se les conoce como Guerreros, por la implacable lucha que día a día deben librar por convertirse en Toltecas (Hombres de Conocimiento).

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