¿Qué es un Salto Cuántico?

Vamos a abordar este tema de una manera simple y didáctica para que pueda comprenderse lo importante de todo esto; y porque no, empezar a ponerlo en práctica. Porque de eso se trata todo esto. Todo aquél conocimiento que no nos conduzca a nosotros a pasar a la acción para poder beneficiarnos y experimentarlo; es un conocimiento teórico. Nuestro conocimiento es cien por ciento práctico. Todo camino espiritual debe brindar conocimientos prácticos y de eso trata el salto cuántico.

El salto cuántico cuenta con una definición importante, pero lamentablemente ha sido poco comprendido y entendido. Claro escuchamos hablar de la cuántica y de repente nos asustamos, ya que creemos que únicamente los físicos teóricos pueden llegar a entender este tipo de cosas y en realidad no es así. Realmente esto de lo cuántico no es algo nuevo. La ciencia lo empezó a difundir, a explorar y a investigar hace 100 años. Pero los místicos o las personas que han abordado la espiritualidad han entendido lo cuántico desde hace milenios. Cuando hablamos de cuántico nos referimos a la palabra quantum. ¿Y cuál es el significado? Nada más ni nada menos que una medida. Un cuanto y un qué tanto. Por ejemplo, cuánto voy a dar de todo esto que voy a emprender. Vamos a entenderlo de esta manera. Yo no soy ningún científico ni un erudito, pero si me interesado en intentar desmenuzar y transmitir todo esto.

Salto viene de la palabra saltar en latín, que significa bailar. Entonces podríamos definir el salto cuántico como un ¿Qué tanto vamos a bailar? ¿Cuánto vamos a bailar en esta danza de la vida? y ¿Qué tanto vamos a foguearnos en este baile? Tenemos que darnos cuenta que es muy importante cuestionarnos a nosotros mismos para obtener resultados; y sobre todo, para poder disfrutar y gozar de esta experiencia que se llama vida.

En la danza de la vida si ustedes han visto personas o ustedes mismos han querido bailar algún ritmo musical, ¿no les resulta placentero, gozoso o hasta cómico cómo es que nos vemos? No podemos danzar cuando estamos rígidos y duros ¿no es así? Cuando somos una tabla nuestras extremidades no se sueltan. Nuestros gestos se vuelven tensos y duros, nuestras piernas no se pueden mover. Entonces esa música o ese ritmo musical a la cual nosotros queremos expresar a través del baile y de la danza, no resulta en armonía, en equilibrio ni placentero de bailar. Mucho menos de ver. En cambio, aquellas personas que pueden bailar si tienen una cualidad y característica que es su flexibilidad. Se hacen uno con la música y al hacerse uno con la música sus movimientos se tornan bellos, armónicos, increíblemente en sintonía y en sincronía con la música. Claro que la práctica y las clases que hayan recibido son fundamentales. Pero existen personas maravillosas que nacen con esa característica.

¿Cómo trasladamos entonces el bailar con el salto cuántico? Muy simple. Un salto cuántico como bien se ha visto y estudiado en la ciencia, se trata y se dirige, a esa característica que tiene el electrón de pasar de una órbita a otra órbita de manera instantánea y mágica. Da un verdadero salto.

Cuando hablemos del electrón estamos hablando del átomo y ustedes saben que el átomo está conformado por neutrones y protones que se encuentran en el centro y el electrón que gira velozmente a una órbita estable. Esa órbita estable es estable en tanto y cuanto no incorpore energía. Entonces ese salto se hace expansivo y su órbita va más allá. Se hace mucho más dinámico y potente. Si ese electrón pierde energía también da un brinco y un salto, sólo que lo hace hacia una órbita más pequeña y su velocidad se vuelve menos veloz que la que tenía.

Por lo tanto, si el electrón sumo energía se vuelve dinámico. Si resto energía se vuelve mucho más apagado, se adormece, es más rígido y duro. Podríamos decir entonces que las personas que les cuesta bailar, les cuesta soltarse en la vida y les cuesta fluir porque están permanentemente perdiendo energía. Las personas que en cambio fluyen, que se les dan las cosas, que son suertudas, se adaptan a cualquier circunstancia y cualquier acontecimiento de la vida; son personas que están de forma permanente alimentando su energía interior. Las personas que incorporan energía se convierten en una luz radiante, son confiadas y llenas de fortaleza.

Resulta increíble como con esta analogía las cosas se van aclarando a esto que es el salto cuántico. Es como salir del destino que venimos cargando por esa condición, creencia o paradigma; para ir sumando libre albedrío y posibilidades que van más allá de esa percepción ya preestablecida por nosotros, por la sociedad o la familia. No es un proceso fácil, pero es el camino que los maestros espirituales nos han recomendado a seguir, perseverar e insistir.

¿Qué es un camino espiritual?

Para entenderlo de forma científica, un camino espiritual es un atajo evolutivo. Todos nosotros estamos evolucionando, aunque nos querremos aferrar a la partícula. Tarde o temprano las ondas van a ser que cambiemos de esa condición y nos volvamos más sutiles, etéricas y luminosos. No puede persistir lo sólido sobre lo sutil durante mucho tiempo. Tiene y debe que ceder. Así como la gota de agua es capaz de agujerear la piedra, así la energía es capaz de transformar todas esas estructuras rígidas que persisten en nosotros. Ahora, este salto cuántico se da un momento a otro. Pero no sin antes haber insistido y haber trabajado dentro de un proceso direccional hacia esa expansión de la consciencia que nosotros queremos lograr.

Voy a dar un ejemplo para que haya mayor claridad. ¿Qué hace un atleta cuando quiere saltar una barda al querer demostrar que tan alto o que tan largo puede llegar? Lo que hace es previamente tomar carrera, se esfuerza y acelera al máximo para que llegado el momento en el que el siente que puede dar ese salto, arremete y salta tan largo y tan alto como le es posible saltar. Qué gran ejemplo. El salto se da óptimo. El salto que se da con el mejor potencial se logra, pero siempre y cuando haya habido una persistente esfuerzo, corrida y aceleración previa.

¿Qué podríamos hacer nosotros como electrones que somos si ya tenemos una órbita, una condición energética y una velocidad? Por supuesto que debe de estar en nosotros la intención de expandir esa fuerza, abarcar mucho más de este espacio-tiempo y abrirnos.  ¿Qué es lo que debemos de hacer? En primera instancia, deberíamos de volvernos conscientes nosotros mismos de todas aquellas cosas que nos hacen perder energía. ¿Cuáles son esas condiciones que nos hacen perder energía? Todo aquello que nos cierra, bloquea, divide y separa.

¿Ustedes saben que los átomos están conformados de partículas? Si el átomo es el ladrillo de la materia, el ladrillo del átomo son las partículas. Vaya sorpresa que se dieron los científicos cuando exploraron las partículas subatómicas de esas partículas que no eran siempre lo mismo; sino que a veces eran partículas y a veces eran ondas. ¡Qué extraordinario!

Hay una enorme diferencia en una onda y una partícula. Cuando hablamos de partícula, hablamos de particular, de algo separado, divido y fijo. Cuando hablamos de una onda nos referimos a algo que se vaya expandiendo, así como una onda en el agua de una laguna. Cuando lanzamos una piedra son ondas las que se van generando o las ondas de sonido que se van expandiendo. Que interesante es esto, porque justamente de eso se trata. De que todos nosotros cada vez seamos más ondas y menos partícula. La onda unifica, expande, va demostrando cada vez como nos vamos llenando de energía de luz y fortaleza.  ¿Qué pasa si elegimos la separación, división, el ego? ¿Qué pasa si nos dejamos perturbar por el coraje, odio, miedo, angustia o depresión? Nos va volviendo cada vez más partícula. Nos vamos petrificando, volviéndonos densos y por supuesto, perdiéndonos de una gama infinita de posibilidades que existen para nosotros en esta vida.

Para aquellos que saben bailar son como una onda. Tienen una docilidad increíble. Nosotros en nuestro interior debemos de sumar esa capacidad de ser una onda que unifica, que no que separe y no divida. Por lo tanto, todo lo que nos vuelve a nosotros una condición cerrada, rígida y estructurada; nos aleja de la onda y nos acerca a la partícula. Todo esto debe de ser poco a poco deshecho, disuelto y expulsado. Esos bloqueos que tenemos deben de ser identificados y debemos de comprometernos a no persistir en esas condiciones. Si esas condiciones prevalecen, esos saltos cuánticos jamás se van a dar. Tenemos que disolver, eliminar y sacar de nuestro interior lo que nos separa y divide. Ya que todo esto no nos está permitiendo vivir esa extraordinaria danza de la vida que está llena de posibilidades infinitas.

¿Qué pasa cuando queremos cambiar ciertos patrones de conducta, creencias y paradigmas que nos estancan? ¿Qué nos hacen jalar la materia y por consecuente la partícula?

Debemos de identificarlos, de quererlos vencer, superar, y realizar de forma constante y permanente un esfuerzo para superarlo. Hay que estar conscientes que no vamos a dar ese salto de la noche a la mañana con solo decir: ya doy el salto, quiero quitarme el orgullo, sacarme la vanidad y deshacerme del miedo. Sin embargo, tengo que tener una intención sostenida, perseverante y constante para dejar lo mejor de mí; y que de un momento a otro cuando las condiciones ya estén listas pueda dar ese salto. Así es como evolucionamos.

Cuando hablamos de mejorar nuestra vida de dar “un gran salto” podemos hablar de lo que llamamos Salto Cuántico. Estos ocurren naturalmente en ocasiones pero hoy en día también los podemos inducir nosotros de una forma intencional.

A nuestro alrededor hay una cantidad de energía infinita. Los maestros espirituales y místicos nos decían que le llamaban Prana, ki, chi; toda esa energía se encuentra a nuestro alrededor. La pregunta es ¿Y por qué no nos estamos beneficiados de ese poder? Justamente porque persistimos en ser partículas. Abramos nuestra mente, nuestro corazón y volvámonos buena onda. Conectémonos los unos con los otros para lograr esa unidad tan necesaria; y dejemos ir el ego que nos separa y nos hace particulares.

Entendemos ahora que el salto cuántico es muy importante. En estos tiempos es interesante como la ciencia de alguna manera está percatándose de la espiritualidad. Entonces, ¿cómo podemos elevar la vibración y convertirnos en buena onda? ¡Expresando el amor! Abrácense, demuéstrense el cariño, el afecto. Propónganse expresar el amor a cinco personas. Por lo menos eso.

Recuerden que aquél que recibe el amor va a resultar beneficiada de la energía que está siendo irradiada por esa persona. El universo, el cosmos, aquél que se abrió a la expresión del amor, beneficia a 10 o 20 más en cantidad de energía, bendiciones y poder interior. Ese electrón se va llenando cada vez más de fuerza de poder de luz hasta que llegado un momento, va a dejar de ser partícula para convertirse en onda; y es ahí donde ocurre un salto. Porque se necesita ser una onda para dar el salto y dejar de ser partícula. El amor es fundamental porque es una fuerza transmutadora, y por esa razón se le ha llamado la fuerza de perfección.

Es un sabio ejercicio identificar lo negativo, persistir y perseverar para que lo negativo no tome el control de nosotros de forma permanente. No debemos de perder el control jamás, y mucho menos dárselo a estas condiciones que nos separan y nos dividen. Es doblemente sabio irradiar más amor, porque de esa manera vamos a dejar de juzgar, dividir, separar y nos vamos a conectar con todo lo que existente a nuestro alrededor. Si se nos llega a ofender o insultar, nosotros no vamos a reaccionar de forma impulsiva; porque vamos a ver estas condiciones en un estado de consciencia con mayor amor. Poniendo en práctica estos ejercicios te darás cuenta que poco a poco, las realidades que no estaban preestablecidas para ti desde el momento en que naciste; empezarán a hacerse posibles y tu condición mental se va aperturar y volverse inmensamente positiva.

Toma en cuenta que esto no es una condición de la cual nosotros tenemos que estar esforzándonos. El salto cuántico se da en nosotros cuando surge de forma natural. Posiblemente al principio te esforzarás, pero cuando ya sea de forma natural el optimismo, entusiasmo y amor; entonces es porque ese salto ya fue dado. Lo que vendrás después de ese salto es que, las cosas que se van a crear alrededor tuyo y estarán de acuerdo a esa sintonía o vibración de danza de la cual hablamos anteriormente.

Lo similar atrae a lo similar. La gente que tiene esa condición se acerca a otras personas con esa condición, y toda su realidad cambia de acuerdo a esa vibración. Se ha visto que la realidad se crea de acuerdo a lo que nosotros estamos constantemente generando a nuestro alrededor. No ocurre de forma fortuita al azar o separada de nosotros ya que nosotros mismos la estamos creando, y se manifiesta por esa condición que existe en lo más profundo de nosotros. Esa órbita que estamos transitando y esa danza van generando los movimientos sucesivos. ¿Serán duros, rústicos, violentos agresivos? ¿O sutiles, bellos, hermosos? Eso depende de nosotros.

¿Comprendimos ahora como es que se da un salto cuántico? Es muy importante. Explicar esto de manera científica nos va volviendo a nosotros más conscientes de lo trascendental de todo esto.

Los saltos cuánticos tienen 4 principios fundamentales:

  1. Intensidad: la sensación física, mental, emocional y espiritual que estos tienen son fuertes, porque se alcanza un estado de meditación profunda, donde te estás reprogramando.
  2. Sorpresa: porque no se puede anticipar los resultados que tendremos de ello, y al verlos, nos generan una grata sorpresa.
  3. Benevolente: todos los cambios que se experimentan después de “dar el salto” son para nuestro más alto bien.
  4. Perdurable: Son cambios que llegan para quedarse en nuestras vidas, donde podemos apreciar un antes y un después, ya que los cambios son tan significativos que es imposible evadirlos, o regresar a lo que éramos antes.

De alguna forma el salto cuántico es una “aceleración” si se puede decir de la Ley de Atracción. Estando estrechamente ligado a la física cuántica , del cambio de energía en los electrones cuando estos pasan de un estado menor a una energía mayor (estado excitado) en un tiempo relativamente corto o casi instantáneo. Es una gran herramienta cuando queremos mejorar “mas rápido”.

Debemos acordarnos que este funciona con una intención y emoción definida por lo que debemos tener en claro que es lo que deseamos mejorar en nuestra vida.

Cuando estén pidiendo al universo no sean particulares. Claramente esto contradice a aquellos que nos predican estas cosas. En vez de pedir dinero, carro, una mujer o un hombre; pidan abundancia. Pidan amor, plenitud, realización, gozo, dicha, consciencia y sabiduría. Pidan lo más expansivo en forma de onda y no de partícula. Desde ahí es donde tenemos que cambiar. Esto es trascendental. No se le ha dado el énfasis apropiado que debe tener. Si pido amor, luz, dicha y consciencia, me estoy dirigiendo hacia el espíritu y hacia esa condición trascendental a la cual debo llegar. Si pido en especial me estoy separando del universo. El Universo siempre tiene mejores posibilidades y mejores cosas para mí, pero yo rechazo eso porque pienso que lo que yo estoy pensando es lo mejor para mí. No cometas un error tan tremendo al dejar de lado la sabiduría divina. Algunas corrientes espirituales y de coaching que existen nos están dirigiendo en el camino de la partícula y no de la onda.

Dar un salto cuántico es como crear un cuerpo de luz que requiere energía y esa energía se va depositando en nosotros y no fuera de él. Pido con consciencia y sabiduría desde adentro no desde afuera. Por eso cuando vivimos situaciones adversas que nos ponen a prueba, es ahí donde debemos sacar fortaleza para que la energía se vaya robusteciendo en nosotros; y nos vaya acercando a esa posibilidad de dar un salto cuántico y vivir de un momento a otro en otra realidad.

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