Arely Villagrán

Arely Villagrán

Sanación a través de psicodélicos

El incipiente renacimiento de la medicina psicodélica abre la puerta para un entendimiento integral de la salud en el que se trate al cuerpo como un holograma del alma

¿Qué son los psicodélicos?

El significado de la palabra “psicodélico” puede entenderse como “aquello que revela o hace manifiesto la mente”. Pero recordemos también que el prefijo psi entrelaza en su origen a la mente con el alma (del griego psyché, «alma humana»), de ahí que pueda tener un otro significado: “aquello que hace manifiesto el alma”. Una medicina integral necesita hacer surgir a la mente-alma de la profunda sombra del cuerpo de la historia, para tratarla como parte de un mismo proceso orgánico, si es que queremos en verdad sanar (y despertar de la pesadilla).

Esta tal vez sea la clave de las sustancias psicodélicas: que develan, de manera a veces violenta, el cuerpo espiritual o cuerpo energético, un cuerpo que muchas veces nos atemoriza ver  (“todo ángel es terrible”) y que en ese pánico, que violenta la realidad establecida, puede fragmentarnos aún más si no contamos con apoyo de expertos o facilitadores, o si nosotros mismos no sabemos operar y nos movemos por la selva sin poder ver las ramas (las almas). En este sentido la medicina psicodélica debe de fundirse con la psicología y hacer visible la sombra de nuestra persona, encararla, aceptarla y posiblemente sublimarla. Jung decía que hasta que no hacemos consciente lo inconsciente vivimos bajo su tiranía, sin poder leer los símbolos de nuestra propia escritura.  Las sustancias psicodélicas son un acervo milenario de biotecnología especialmente apta para desocultar lo inconsciente, traer lo invisible (por bloqueado), la oscuridad y la luz, a la superficie. Y entonces tenemos la espada y enfrentamos el dragón de nuestra propia mitología.

Para diferenciar de la clasificación peyorativa de drogas como la heroína o la coca algunas personas han empezado a llamar a las sustancias psicodélicas “enteógenos” (que llevan a dios dentro, continuación del teonanacatl), empatógenos (en el caso de sustancias como el MDMA) e incluso holotrópicos (que actúan sobre la totalidad del organismo, siguiendo la terapia transpersonal del mismo nombre del brillante psicólogo Stan Grof). Más allá de estas poéticas  y a veces útiles aunque pretenciosas clasificaciones, el interés de este artículo es argumentar que fundamentalmente estas sustancias son medicinas. Se puede creer que las plantas son espíritus y que al tomarlas se entabla una relación con una entelequia o un ancestros, según considera el biólogo Jeremy Narby de la ayahuasca en su libro seminal The Cosmic Serpent; se cree que las plantas contienen campos de información morfogenéticos, los cuales se activan al ser tomadas y hacen que revivamos experiencias milenarias que nos permiten realizar una especie de arqueología profunda de nuestra propia psique y de la psique planetaria —como sostiene en buena medida Terence Mckenna, quien también considera que existe un tipo de inteligencia astral en el hongo, por ejemplo; o se puede creer que simplemente detonan procesos neuroquímicos, encendiendo y apagando zonas que normalmente no se orquestan de esta forma en el cerebro, pero lo que nos parece indudable, a la luz de la evidencia, es que estas sustancias tiene un uso médico. Es posible incluso que sean las medicinas más poderosas de la naturaleza, en el sentido de que tratan al organismo humano de manera holística y lo acercan a un entendimiento holístico de sí mismo: medicinas que te enseñan a ser tu propio médico (porque puedes sentir tu espíritu).

A veces la etimología nos otorga epifanías; como si hubiera un orden mágico en el origen de las palabras. En la lengua inglesa la palabra “health” (salud) se deriva de la raíz anglosajona “hal”, la misma de la que proceden  “whole” (entero), “holy” (sagrado) y “heal” (sanar). A veces el lenguaje es lúdico y nos deja integrar aquí la raíz griega “holo” (todo), misma que compone palabras como holograma, holístico y holotrópico. De esto podemos interpretar que entonces la salud es un estado que tiene que ver con un equilibrio entre todos los elementos de nuestro organismo, como si fueran un todo, una unidad que podríamos considerar “sagrada”, un holograma en el que cada parte contiene y afecta a todas las otras partes. El plano de lo sagrado nos remite al concepto muchas veces formulado de “mi cuerpo es mi templo” y  por extensión a la noción de que el cuerpo es sagrado, como un templo, porque es habitáculo —o interfaz— del espíritu o de lo espiritual, es, podríamos decir, el holograma del alma. “El hombre no tiene Cuerpo distinto de su Alma; ya que lo se llama Cuerpo es una porción del Alma discernida por los cinco Sentidos”, escribió el preclaro poeta inglés William Blake. En esta percepción se abre una grieta importante —la raya luminosa en el abismo— para las “drogas psicodélicas” como agentes y facilitadores de una salud de cuerpo-mente-espíritu. Por un momento las cosas se invierten y las drogas son las medicinas. Como dijera el padre secreto de la medicina moderna, el alquimista suizo Paracelso, en ocasiones “el veneno es el antídoto”. Una sociedad profundamente enferma como la nuestra quizás se beneficiaría de tomar el veneno, en la dosis correcta, en el contexto adecuado y lanzarse al abismo a ver qué sucede.

CANNABIS: Como es sabido la legalización de la marihuana médica en Estados Unidos y otros países, ha arrojado una serie de datos sumamente interesantes sobre los múltiples beneficios del cannabis; se erige com una especie de wonderdrug o remedio milagro que puede ser utilizado para todo tipo de malestares, pero no sólo como paliativo sino como un mecanismo de curación. Entre los beneficios del cannabis que han sido comprobados en estudios científicos, se cuentan: combate la migraña, disminuye la velocidad del crecimiento de tumores, alivia los síntomas de enfermedades crónicas, ayuda a prevenir al Alzheimer, combate el glaucoma, previene convulsiones, ayuda al tratamiento de desórdenes y deficit de atención, ayuda al tratamiento de esclerosis múltiple, disminuye los malestares del síndrome premenstrual,  ayuda en el combate de desórdenes obsesivo-compulsivos; por mencionar algunos.

MDMA: Tiene una serie de aplicaciones relevantes en distintos ámbitos de la psicoterapia, el manejo de emociones y el estrés post- traumático el MDMA es especialmente útil, ya que también reduce el dolor físico. El estudio más reciente y más amplio sobre el MDMA muestra que esta sustancia no genera daños cerebrales en su estado puro y como uso terapéutico no recreacional.

PSILOCIBINA (HONGOS): los hongos han ayudado a gente a dejar adicciones, como tratamiento eficaz en cefaleas, depresión y estrés post traumático además de que  el médico Charles Grob del Harbor-UCLA Medical Center en Los Ángeles tiene evidencia de que en todos los casos en los que se ha administrado este psicodélico a personas con cáncer su ansiedad ha disminuido, mejorando así la calidad de vida y el estado de ánimo,  y estos beneficios han sido sostenidos por varios meses.

PEYOTE: Las tribus nativo americanas que tienen permitido consumir peyote por razones de tolerancia religiosa lo emplean para quitar el dolor de muelas, el dolor de parto, la fiebre, el reumatismo, la gripe, la diabetes e, ilustrativamente, para la ceguera. Los indígenas raramuri aplican peyotes masticados a heridas, quemaduras, mordeduras e inflamaciones musculares. Este mismo grupo indígena mastica peyote en su épicas caminatas a lo largo del desierto, lo que sugiere que el peyote funge como un estimulante anabólico. Los indios Kiowa usan peyote para tratar la gripe, la fiebre, la tuberculosis y otras enfermedades. El peyote y la mezcalina han sido usados creativamente por numerosos artistas, místicos y filósofos como Jean Paul Sastre, Aldous Huxley, Carlos Castañeda, Aleister Crowley, etc.

LSD: El padre del LSD ALbert Hoffman, los llamaba “medicina del alma”, ya que además de ayudar a reconectar con la naturaleza, amplificaba la mente humana dotándola de mayor creatividad,  inspiración, aprendizaje, generando mayor empatía y altamente recomendada como uso psicoterapéutico para el manejo de las emociones.

AYAHUASCA: La sanación ayahuasquera abre la puerta a una dimensión alternativa de la medicina, la sanación simbólica y energética. Los chamanes en ocasiones describen que la ayahuasca les revela cierta información la cual utilizan en conjunto con sus conocimientos botánicos para realizar una curación, pero a veces son las mismas visiones de la ayahuasca las que curan, ya sea a través de un proceso simbólico de integración psíquica o mostrando el cuerpo energético  y en su visibilidad la posibilidad de mover los puntos y filamentos de este cuerpo para restablecer el orden de la salud. La ayahuasca como otros enteógenos libera el inconsciente y lo hace surgir a la percepción consciente; los símbolos son las unidades anatómicas del inconsciente, y en este sentido operar simbólicamente es operar sobre la anatomía del inconsciente: el espíritu. De esta forma, también, se trabaja no sobre los síntomas, sino sobre las causas de una enfermedad (el proceso mental o emocional que las somatizó)  ¿Es posible hablar entonces de una medicina simbólica que modifique o reajuste la estructura del cuerpo álmico? Si consideramos la posibilidad de que nuestra estructura básica sea el lenguaje, en la profundidad informática de nuestras células, en el código de “letras” de nuestra genética, entonces no es tan descabellado pensar que un lenguaje -sonidos, palabras, imágenes- pueda curarnos (reprogramarnos).

BUFO ALVARIOUS: El 5MeO DMT es la sustancia psicodélica más potente conocida en el mundo. Si bien esta sustancia, conocida como “la molécula de dios”, que también se produce de manera natural en el cerebro, no tiene el linaje medicinal de la ayahuasca, y en ese sentido carece del campo morfogenético de estas plantas y sus ancestros.  Su corta duración y enorme intensidad funciona como terapia de shock, una experiencia transformadora que puede sacudir la raíz de la psique y liberar las energías bloqueadas que generan enfermedades crónicas. Aunque no existe ningún estudio científico que legitime el uso de esta sustancia, quizás no es un error decir que tiene gran potencial en el ámbito de la medicina al ofrecer seguras e instantáneas experiencia místicas para todos sus usuarios. Una experiencia enteógena con el 5MeO DMT puede detonar profundos cambios que lleven a una persona hacia un estado de armonía y poder personal.

Arely Villagrán

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